El 7 de Junio día del gran colegio Coronel Bolognesi de Chiquián querido, haciendo eco a mi memoria, deseo compartir con los involucrados en estas vivencias, como un homenaje a su amistad con este modesto pechito; vivencias que seguramente al igual que yó guardan en un lugar especial de su memoria.
Una ves culminada nuestra educación primaria en la querida 378 de Don Fabián Cano, y de mi maestro y guía Don Juan Aldave Oyola, en el año 1968 iniciamos nuestra educación secundaria, y como es de suponer, nuestra expectativa acompañada de temores, y dada nuestra inclinación por la música, hizo que nos inscribiéramos en la Banda de músicos del colegio, para lo cual en los meses de Enero a marzo asistimos a las clases de inducción que eficientemente los dictaba el profesor Visitación Laos; conocimos allí a colegas que nos brindaron su amistad sincera e incondicional; Prudencio Nolasco, cariñosamente Luluca; Manuel Alvarado, quien nos enseñó los secretos del redoblante y que culminó como un buen saxofonista; Malencob Coral y su saxo tenor, Giraldo Ocrospoma, pulmón de gato y su bajo; Oso el Bombero y Rafael Chávez el Janabarrino, por su fortaleza los platillos que tocaba parecían panderetas en sus enormes manos; era un grupo afiatado y sincronizado, la disciplina y dedicación que nos caracterizaba dio buenos frutos en los concursos en los que salimos triunfadores, ya sea en Huallanca, La Unión, Llata y finalmente en Barranca, hermosas vivencias, inolvidables.
Coincidentemente ese año, el nuevo colegio iniciaba sus labores en Parientana, por lo que el traslado de carpetas y otros lo hicimos al trote y con la algarabía de cachimbos Bolognesinos; tuvimos la suerte de tener como Director al profesor Paulo Dextre y como profesoras a La señorita Maura Rodríguez, Elisa Cossio, Elva Colquicocha, posteriormente y después de la guerra de la dormilona a la hermana de nuestro amigo de siempre Hualo Yabar, la profesora Cuchita Yabar; como profesores a Orlando Ñato, Rubén Robles, Visitación Laos, Carlos Collantes, Eloy Cox, Manuel Orduña, Oswaldo Mautino, Cesáreo Zarazú, Jesús Ayala, el profesor Ticher de inglés, posteriormente el profesor de música Facundo Jara Jacha; como auxiliares al recordado Luís Jaimes y a Don Hortensio Balarezo, experto en aconsejar, quien culminaba sus pláticas con una frase que hoy en ocasiones la repito, “a nadie se hace feliz a la fuerza”; el instructor premilitar Juan García Carrasco, Guacamayo, nos inculcó la disciplina, puntualidad y el civismo. Las mejores vivencias en esa bella época estudiantil, las compartimos con Rodolfo Minaya, Hualo Yabar, Román Palacios, mi hermano espiritual Vladimiro Reyes, Oswaldo Pardo, Shansha Barrenechea y en algunas oportunidades con Mayo Yabar y Juan Carrillo, orito pepel. Recuerdo con mucho cariño a Rodolfo Alvarado Padilla, excelente estudiante, metódico y chancón, desde el trágico 1970 a su retorno del seminario de los Pinos de Huaraz, compartimos intercaladamente los diplomas de aprovechamiento; Félix Ñato, estudioso y extremadamente responsable y pulcro; Armando Albornoz, buen estudiante; Edgar Alvarado impetuoso y chancón; Federico Lemus, callado y leal. En cierta ocasión fuimos castigados por el instructor premilitar, sin recreo; con la sangre en el ojo, cuando se retiraba del colegio, por la ventana que da hacia oriente alguien le gritó; “guacamayo”, otro le imitó, y casi todos; al día siguiente, en la formación de la tarde, con su voz aguardentosa, dijo, “se queda en formación el 3º A”; todos sabíamos por qué; =
¿Así que a ustedes les gusta insultar por la retaguardia?;
¡Dos pasos al frente los que han sido!; Inicialmente nadie se movió; instintivamente y como si lo hubiéramos acordado, todos dimos dos pasos al frente, ante el asombro disimulado del instructor; este sobreponiéndose, dijo, = ¡Fila de dos carajo!, ¡Frente a frente, callejón oscuro en posición de ángulo de 90 grados y todos a patear el culo de todos!; Aquella tarde telepáticamente pusimos en práctica la solidaridad, demostrando que los del Coronel somos hermanos de honor. El profesor Orlando Ñato, en Abril del año 1969, cuando cursábamos el 2º año, convocó a la selección del colegio a algunos del aula; Rodolfo Minaya, Mario Yabar, José Yabar, Román Palacios y a este pechito; los que nos sumamos a los seleccionados del 3º,4º y 5º; Teodoro Callupe, Elías Conde, Artidoro Oquendo, Julio Gamarra, Grover Antaurco, Santiago Márquez, Mauro Palacios, Carlos Reyes, Lauro Rosales, y otros que la memoria a la distancia del tiempo no los recuerda, por lo que me disculpo muy cortésmente; en mi memoria se ha grabado como en mármol, aquella tarde del mes de Septiembre de 1970, cuando el profesor Orlando Ñato, por un acto de indisciplina de la mayoría de la selección A, quienes habían participado hasta la madrugada en una fiesta primaveral, al reunirnos antes del encuentro dijo; =Hoy juega el equipo B, con algunos refuerzos, y todos sabemos por qué; el capitán es el negro Alva; se refería a mí; todos nos miramos sorprendidos; la voz fuerte del Prof. nos animó; ¡A calentar, vamos muchachos, a calentar!; Era nuestro primer encuentro oficial de los que orgullosos vestíamos la casaquilla verde del glorioso Coronel; entre otros contemplé antes del pitazo inicial, a Chacla Carlos Reyes en el arco, Marino Navarro, Héctor Cruz, Amado Durán, Rodolfo Minaya, Coco Saldivar, Román Palacios; al frente teníamos como rival a un combinado de los mejores futbolistas de los equipos del momento; Emir Sánchez, Carlos Navarro, Juvenal Mallqui, Ricardo Palacios, Wife Ortiz, y otros; en el primer tiempo, Coco Saldivar a lo Chumpitáz, y casi desde medio campo en un tiro libre, colocó el esférico en el ángulo izquierdo de Emir, resultando un golazo; al inicio del segundo tiempo en una jugada confusa nos empataron; nuestro ataque era incisivo y constante, atacábamos por la izquierda con Román Palacios, por la derecha con Mayo Yabar, Coco Saldivar peleaba todas las pelotas por el centro y por alto, yo los alimentaba con pases de toda índole, Rodolfo Minaya y Amado Durán desbarataban todo intento de ataque del rival; faltando poco para la culminación del encuentro en media cancha, recibo un pase de Rodo, lo paro con el pecho, le extiendo la pelota a Román hacia la izquierda, avanzamos todos, veo a Mayo que se pega al centro, le pido la pelota a Román y se la pico a Mayo, él a la carrera mete la punta del chimpún a la pelota que pegadito al palo izquierdo de Emir entra al arco, provocando un estallido de jubilo de todas las tribunas; vencedores, nos acercamos a la mesa de control a recibir el trofeo; entre varios rostros llenos de alegría y emoción pude contemplar el del Loli Romero, lanzando vivas por su colegio y por sus aguerridos del Coronel.
Los entrenamientos ordenados por el profesor Orlando, los realizábamos en el estadio de Jircán, a partir de la 5 de la madrugada; recuerdo que en algunas ocasiones, la hijita del Prof. estaba presente en los entrenamientos. En un concurso de canto organizado por la Municipalidad Provincial, Hualo Yabar, primera guitarra; Oswaldo Pardo, segunda guitarra; Joel Retuerto, de Corpanqui, Rodolfo Minaya y este modesto pechito, cantábamos cual pichuichancas extraviados; representando al Coronel Bolognesi, fundamos la Estudiantina, interpretamos canciones de los Errantes de Chuquibamba, llegamos a la final; en el coliseo de la 351 compartimos la disputa por el primer premio con la orquesta de Carlos Alvarado Aldave.
Hoy a la distancia del tiempo, cuando las pupilas buscan en el horizonte, ese algo que ilumine la memoria para seguir recordando con mucho cariño a los muchachos del ayer, mis queridos compañeros de aula, cómplices de palomilladas, de serenatas y de tantas vivencias; deseo saludarlos a donde estén a donde se encuentren; emocionadamente; ¿Te acuerdas Luluca cuando al pasar Por el Santa Rosa, tú tocando tu clarinete Yo mi redoblante, la algarabía de las Santarosinas?, Al son de la marcha “Los Peruanos Pasan” Nuestros portes altivos, nuestra mirada al frente, La cristina de medio lado, y con el rabillo del ojo, Contemplábamos el rubor de nuestras azucenas ¿Te acuerdas; Rodo, Román, Mayo, José, De la Estrella Roja de Don Pascual, Pasamos a la selección del Coronel, Y de allí al Alianza y a la Copa Perú en Huaraz? ¿Te acuerdas Hualo; Oshwa; con sus guitarras y mi cantar, Cuantas veces rasgamos el silencio de las noches, En las esquinas de las Ninfas, de las Ñustas, Y de las tiernas palomitas? ¿Te acuerdas Vladi, las noches en el Taco del tío Cali, O las mil travesuras por doquier, Nuestras aventuras desde Huanchay hasta Roca, O las visitas a las chinganitas de Jana barrio? Cuantas vivencias, cuantos recuerdos, Cuantos caminos andados, Creo sentir los vientos de Eucaliptos aromados, De mi terruño añorado; “mi Chiquián querido”.
Gratamente: Juan José Alva Valverde.
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| Del Coronel yo soy, Bolognesino soy |
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